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Taller 21 de marzo: Red de Cuidados

TALLER 21 DE MARZO, ZARAGOZA ACTIVA-LA AZUCARERA

PRESENTACIÓN RED DE CUIDADOS Los cuidados son actividades para el mantenimiento de la vida, sin embargo, son trabajos invisibilizados, relegados al hogar y atribuidos a las mujeres. También, en el ámbito público, el déficit de cuidado se ve en la insuficiencia de atención que prestan las políticas sociales a la situación de nuestros mayores, de los y las enfermas, de las personas con diversidad funcional, entre otras. Así, las formas actuales de cuidar, no responden a las necesidades de las personas que cuidan ni de las cuidadas.

Desde esta perspectiva y para ofrecer soluciones , se pretende crear una red de cuidados, formada por personas que cuiden y necesiten cuidados, para crear colectivamente conocimiento significativo sobre los límites y las potencialidades de nuestras formas de cuidar y así, formar comunidades que gestionen nuevos servicios de forma común.

Esta red de cuidados será abierta y estará formada tanto por personas que cuiden (amas de casa, profesionales de la educación, de la sanidad, empleadas domésticas,...), como por personas que necesiten cuidados (ancianas/os, personas dependientes, colectivos más vulnerables conforme al sistema de cuidados actual), expertos y expertal del tema, entidades públicas y privadas de este sector, asociaciones, colectivos sociales y cualquier persona que quiera formar parte de la misma, ya que todo el mundo cuidamos y necesitamos que nos cuiden.

DINÁMICA GRUPAL: METODOLOGÍA Y HERRAMIENTAS UTILIZADAS La metodología cualitativa-participativa tiene sus orígenes en la antropología, con ella se pretende una comprensión holística, esto es, global del fenómeno estudiado, no traducible a términos matemáticos. El postulado característico de dicho paradigma es que «lo subjetivo» no sólo puede ser fuente de conocimiento sino incluso presupuesto metodológico y objeto de la ciencia misma, de ahí que también la investigación social feminista la use como postulado metodológico de sus investigaciones.

Desde esta mirada, la herramienta metodológica utilizada fue el grupo de discusión. Así, el grupo de discusión puede ser definido como una conversación cuidadosamente planeada, diseñada para obtener información de un área definida de interés, en un ambiente permisivo, no directivo. Se lleva a cabo con aproximadamente 7 a 15 personas elegidas y guiadas por una moderadora experta.

De este modo, el grupo de discusión de este primer taller, los formaron 13 expertas y expertos, pertenecientes a diferentes áreas relacionadas con los cuidados y las economías feministas de Zaragoza, tal y como se expone a continuación:

Moderada: María Añover (MIE-Red de cuidados)

Participantes grupo de discusión:

• Luisa María Frutos Mejías: Catedrática Universidad Zaragoza.

• Eugenio Climent: Doctor Geográfica Humana, Proyecto sobre bancos de tiempo.

• Jorge Paño: Grupo Residente Economías Feministas.

• Silvia Ortega: Grupo de Cuidados, REAS.

• Ana Lázaro: Grupo de Cuidados, REAS.

• Cristina: Grupo de Cuidados REAS y Semillero.

• Elsa Navarra: Proyecto Lanas; Grupo de Cuidaos CSC Luis Buñuel.

• Elena Domenec: Grupo residente economías feministas.

• Julián: Grupo Residente Economías Feministas, Activista CSC Luis Buñuel.

• Virginia Colás: Realizando tesis doctoral sobre la dependencia vinculada a nuestros mayores en el sistema público, desde una mirada crítica económica.

• Mónica Cano: Doctora por la Universidad de Zaragoza, Investigando temas sobre la Justicia Global y los cuidados en colectivos LGTBQ+.

• Patricia: Coach, empoderamiento de mujeres.

• Maite Estage: Ama de casa, Grupo residente economías feministas.

Los objetivos de este primer grupo de discusión son: generar conocimiento significativo en torno al sistema actual de cuidados a través de expertos y expertas sobre esta temática, además de empezar a generar la red con las y los participantes, para ello se realizaron las siguientes preguntas:

• Presentación de las y los participantes.

• ¿Qué son los cuidados?

• ¿Qué no quieres que sean los cuidados y las redes de cuidados?

La discusión fue relajada, confortable y satisfactoria para las y los participantes ya que expusieron sus ideas y comentarios en común, además de conseguir los objetivos propuestos.

CONCLUSIONES GRUPO DE DISCUSIÓN Las respuestas fueron diversas, pero todas con el siguiente foco común: los cuidados deben satisfacer las necesidades emocionales y físicas de las personas, tanto en su rol de cuidadoras, como de cuidadas/os.

Los cuidados siempre han pertenecido al ámbito de lo doméstico, invisibilizados y realizados por las mujeres. Las mujeres de 50 años hoy en día se preguntan ¿Quién me cuida a mí? Desde esta mirada, el autocuidado es una propuesta política y transgresora que implica un reconocimiento del cuerpo, ya que el patriarcado con su exceso de racionalización desde una perspectiva masculinizada genera un autocontrol que no es más que rigidez y represión. En este sentido, el empoderamiento en el autocuidado, acepta y hace valer los límites del cuerpo, esto es un acto político, de autocentramiento, que implica que yo, como madre, ama de casa, trabajadora, como cuidadora de personas dependientes, voy a dejar de hacer parte del trabajo de cuidados y me lo voy a dedicar a mí. Por lo tanto, los cuidados parten desde una perspectiva física y psicológica (por la carga emocional y de responsabilidad que conllevan). También deben partir de la corresponsabilidad con los hombres, ya que siguen siendo mujeres, de diferentes generaciones, o de “otros” orígenes étnico-sociales, las que se redistribuyen los trabajos y las responsabilidades del cuidado.

Además, un trabajo que se guía por una lógica del cuidado, es decir, su objetivo directo es la satisfacción de las necesidades, es un trabajo que implica un fuerte componente afectivo y relacional; no se trata únicamente de prestar un servicio, ya que se crean redes sociales y hay emociones implicadas.

También es muy importante, la sororidad, es decir, la conciencia de la necesidad de la unidad de las mujeres para tener mayor poder de incidencia en el cambio del paradigma actual de los cuidados y, por otra parte, luchar para desmontar la confrontación misógina entre nosotras que nos distancia y debilita como género y devalúa a cada una. Aquí, también cobra importancia el sacar a la luz los cuidados de las mujeres rurales, doblemente invisibilizadas y doblemente explotadas, habiendo dedicado toda su vida a los cuidados de la casa, la tierra y la familia extensa. De esta manera, la sororidad, es la alianza feminista entre las mujeres para cambiar la vida y el mundo con un sentido justo y libre.

Siguiendo con el tema que nos ocupa, la defensa de la justicia global como paradigma y horizonte de justicia integral, transversal y transnacional, requiere la implementación de una ética del cuidado global que nos permita establecer vínculos visibilizando múltiples formas de diversidad sexual, afectiva y relacional y así poder llegar a las transformaciones sociales y legales que tanto necesitan quienes viven

al margen de los modelos tradicionales de familia. Es necesario, pues, de forma imperante, poner en el centro de la dinámica social el cuidado como eje fundamental de nuestras vidas, hacernos cargo de la responsabilidad colectiva que este conlleva, ponerlo en valor y desheteropatriarcalizarlo. Solo desde ahí, podremos empezar a construir sociedades verdaderamente equitativas y sostenibles.

Por otra parte, la forma de gestión de los cuidados en lo público debe tener más presupuesto y unas políticas específicas que saquen a la luz la realidad de los cuidados que acabamos de exponer, ya que el sistema neoliberal oprime y obstaculiza nuevas prácticas a través de la subcontratación en lo público para este tipo de trabajos, lo que supone una mayor precarización de los cuidados y, por lo tanto, una desvalorización social de los mismos. Sumado a esto, los nuevos emprendimientos conforme a los cuidados deben basarse en una economía social y solidaria, ya que es la única que tiene como eje central que los cuidados se pongan en el centro. La interdependencia con la naturaleza también es importante, por lo tanto, el ecofeminismo también debe ser un parámetro en el que se basen nuevas prácticas. Desde esta mirada, en una red de cuidados basada en la economía feminista de la ruptura no tendrían lugar prácticas que capitalicen los mismos.

Finalmente, las economías feministas quieren sacar a la luz estos aspectos, esta parte oculta del iceberg, que no se ve pero sostiene el mundo, a través de la puesta en marcha de redes de cuidados: sistemas de transformación y confrontación al capitalismo, el heteropatriarcado y el racismo que ponen la vida en el centro.

En relación con esta línea metodológica, me parece interesante citar a Maffesoli (1993: 133) y su idea de la deshumanización del mundo moderno:

Se ha insistido tanto en la deshumanización, el desencanto del mundo moderno y la soledad que engendra que casi ya no estamos en condiciones de ver las redes de solidaridad que se constituyen en él.